ALMA, CORAZÓN, VIDA
- Cuanto más nos elevamos, más pequeños parecemos a quienes no saben volar.
- Soportamos más fácilmente la mala conciencia que la mala reputación.
- Yo no creería más que en un dios que supiese bailar.
- No puedo creer en un Dios que quiera ser alabado todo el tiempo.
- Donde uno no puede amar más debe pasar de largo.
- Por lo que más se nos castiga es por nuestras virtudes.
- La vida misma es la voluntad de dominar.
- Toda convicción es una cárcel.
- Al cristianismo no se le debe adornar ni engalanar: él ha hecho una guerra a muerte a ese tipo superior de hombre, él ha extraído de esos instintos, por destilación, el mal, el hombre malvado – el hombre fuerte considerado como hombre típicamente reprobable, como hombre réprobo.
- El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación.
- De la escuela de la guerra de la vida. Lo que no me mata, me hace más fuerte.
- Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos.
- Yo no soy un hombre, soy un campo de batalla.
- Aquel que tiene algo por qué vivir es capaz de enfrentar todos los cómos.
- Solo el que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado.
- Se debe morir orgullosamente cuando ya no se puede vivir con orgullo.
- Me angustia la idea de tener mi inteligencia solo para mi, porque vale más dar que tener.